—Muy bien, tenemos que cubrir cuatro flancos —habló Kian recuperando su voz a pesar de los latidos acelerados de su corazón—. Mis hombres pueden cubrir la zona más peligrosa, la parte trasera que linda con las profundidades del bosque oscuro.
—¿Ese también será mi lugar? —preguntó con emoción Devanie.
Era más que obvio que la pequeña híbrida sentía la emoción embargarla. Sin embargo, tanto Kian como Dana fruncieron el ceño mirándola.
—No. No te llevaré ahí.
Devanie hizo una mueca para después