Diana no había dejado que Aris se acercara a ella otra vez.
Lo que sentía por ese macho la confundía incluso aunque no tenía sus recuerdos.
Se sentía inquieta cada vez que la miraba porque el tenía un extraño magnetismo que luchaba por dominarla.
Que la atraía intensamente y quería hacerla caer a sus pies. Eso era algo que no podía permitirlo.
—¿Está mirándome? —preguntó Diana a su mejor amigo después del entrenamiento.
Su cuerpo desprendía un aroma adictivo para los macho a su alrededor incluy