El frío golpeaba la piel de cada uno de sus hombres.
Habían logrado colarse en el Bosque oscuro a pesar de los peligros que rodeaban a este, sin embargo, no les importó.
Tres días habían transcurrido pero aún no habían llegado al centro de la manada.
A duras penas habían descansado un poco mientras hacían guardias y se adentraban más.
Al parece el Alfa del Bosque oscuro confiaba plenamente en que nadie penetrara sus tierras porque había sido sospechosamente fácil llegar a donde estaban. A pena