Su voz se hizo más débil, ella se tambaleó ligeramente sintiéndose mareada y dolor punzante en su sien se extendió por toda su cabeza y pronto sentía que se estaba quedando sin respiración.
—Nana, despierta, por favor… Nana, escúchame.
Sus rodillas se doblaron abruptamente cayendo a un lado de su Nana, pronto sus ojos se cerraron y en medio de la confusión pudo escuchar un rugido que la alertó. Enseguida estuvo dentro de los brazos protectores de su compañero siendo levantada.
—Clara, abre los