—¡¿Quién…?!
El Alfa del Bosque oscuro no tardó en asesinarlo rápidamente tras soltar un gruñido.
—Hablas demasiado.
Amarok había dejado un camino de sangre y muerte escondiendo los cuerpos de cada lobo que se había atravesado en su camino.
Nadie haría que interrumpiera su meta. Él llegaría a ella de una manera u otra.
Seriamente pensaba que la seguridad en aquel lugar era una vergüenza sin ser capaz de entender lo increíblemente fuerte que era frente a esos machos que lo enfrentaron.
Cada vez qu