No pasa mucho tiempo para que Alessandro se acercara otra vez a Dana. Sus ojos cazadores no la habían perdido de vista ni siquiera una vez.
¿Cómo podía hacerlo si ella era su objetivo?
Se llevó una copa a los labios saboreando el vino mientras reestructuraba el plan en su cabeza.
Al ver que Dana se quedaba sola decidió que aquel sería el momento preciso para actuar.
—He considerado su propuesta, Alfa Alessandro —admitió Dana cuando el hombre llegó a su lado.
Alessandro no ignoró el hecho de que