Punto de vista de Laila
Sin embargo, la compasión se agitó en el pecho y me resultó imposible seguir caminando. No podía abandonarlo sin más al verlo en ese estado, con una evidente necesidad de ayuda. ¿Acaso sería capaz de llegar a casa por su cuenta estando así?
Tardé un instante en decidirme. Con un suspiro, me abrí paso en el bar y me dirigí al fondo, donde Jason estaba sentado.
Ni siquiera me miró cuando ocupé el asiento a su lado.
—No busco compañía —advirtió.
—Bien —le respondí—. Yo tamp