Punto de vista de Laila
Algo me pareció raro en el momento en que crucé el umbral del edificio.
Los mismos suelos de baldosas frías, las mismas bombillas fluorescentes intensas proyectando su luz áspera por todo el lugar. ¿Pero la atmósfera? Se había vuelto tensa y hostil.
Tres días. Solo habían pasado tres días desde la última vez que estuve en el trabajo. Al parecer, fue tiempo suficiente para que toda mi vida profesional implosionara.
Las conversaciones morían a mitad de frase cuando pasaba