Punto de vista de Laila
Con la factura en las manos, la realidad del agujero en el que me había metido resultaba ahora muy evidente. No quería decírselo a Jason, ni dar explicaciones, ni admitir ante nadie mi nivel de fracaso. No tenía idea de qué iba a decirle al de cobranzas. Podía pedirle que dividiera la cuenta en cuotas, pero en ese momento ni siquiera tenía lo suficiente para pagar la primera.
Todo lo que tenía lo había invertido en ese anuncio del mercado negro.
Pero... un momento. Ahora