Punto de vista de Laila
—¿Puedes ver mis cuentas bancarias?
Se echó a reír.
—Puedo verlo todo, dulzura. Hablamos pronto.
Colgó y creí que iba a vomitar.
Por la forma en que me habló, por la cantidad que le debía.
Tenía más deudas que ingresos. William se había ofrecido a ayudarme, y Jason también, pero no quería depender de nadie más que de mí misma.
Nadie más era lo bastante digno de confianza.
Pero... con todas esas facturas... si la situación no cedía pronto, temía ser yo quien se quebrara.