Punto de vista de Laila
Mis dedos no eran los de Jason, ni eran su miembro. La cama estaba demasiado fría. Si él de verdad estuviera a mi lado, todo sería mucho más cálido.
La fantasía estaba incompleta y se quebraba una y otra vez. Los ojos se me llenaron de lágrimas, nacidas de la pérdida más que del placer.
Estaba cerca, pero no lograba encontrar ese borde por el cual caer al abismo. Sin Jason...
«Si tan solo estuviese aquí...».
Continué un rato más, decidida a alcanzar el orgasmo, pero a ca