La fantasía de Alejandro constaba en tener sexo conmigo con el uniforme, así que ahí me tenía, sin los pantalones y con la camisa puesta. Él si estaba desnudo, observándome con esa mirada seductora y sonrisa ladeada.
Era raro tocar su pene. Pensaba que el tacto sería duro, pero no, era muy suave y la punta acolchonada. Mi mano no lograba rodearlo completamente, quedaba algo abierta y eso me decía que no lograría introducirlo por completo en mi boca.
Mi primer intento fue algo torpe y vergon