Mundo ficciónIniciar sesiónLa primera vez que lloré por alguien, lo agarré de la camisa y le supliqué que me perdonara, que, por favor, no se alejara de mí. No me importó que hubiera personas viéndonos, tampoco el que la gente creyera que era de esas novias desesperadas.
Muchos me dijeron “ya, cálmate, Rousse, deja que se vaya”, pero nadie entendía el contexto de lo que estaba pasando. Que él se iba a marchar y no podría volver a r







