Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn vista de que Rousse me evitaba en el trabajo y hasta había cambiado su horario de entrenamiento, comencé a seguirla e insistirle para que hablara conmigo.
—Rousse, Rousse —la seguí a la salida del trabajo—. Déjame llevarte, espera —caminé detrás de ella hasta el portón—. ¡Espera!
Se fue casi corriendo.
—Pero… —solté confundido.
Estaba actuando demasiado







