Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe dio mucho miedo cuando se abalanzó a Alex, parecía otra persona y… por más que le gritaba que lo dejara, no lo hacía. No quedó rastro del Alejandro dulce que la noche anterior durmió acurrucado a mí; el que me dijo que me quería y llenó mi rostro con muchos besos.
—¡Alejandro, por favor, déjalo! —supliqué entre el llanto.
Tenía la fama de ser un hombre muy pacíf







