Mundo ficciónIniciar sesiónMis piernas estaban temblando: era una tortura sentir aquella sensación de estar perdida en la ciudad, de que todo me pareciera extraño. Además, estaba sola, fácilmente podría enloquecerme y terminar en una situación aún más difícil.
Mis manos apretaron con fuerza la cartera hasta que el cuero claro crujió. Crucé la carretera corriendo y, al ya estar en el andén, apreté el paso y después,







