Mundo de ficçãoIniciar sessãoEra como estar sola en un mundo desconocido, guindando de un precipicio a punto de morir, como si fuera el fin de mi existencia: eso era mi ataque de pánico.
Llevaba tres horas tratando de calmarme en un rinconcito de la habitación hecha bolita y meciéndome mientras tenía las manos con las uñas incrustadas en mi cráneo. Mis ojos ardían por la hinchazón de tanto llorar.
¿Era viernes o domingo? No podía ni siqui







