XXXII. Propuesta del Sr. Quisquilloso
Valerie ya estaba medio acostumbrada a tener a cada rato al mismo cliente recalcitrante y que pedía platos que nunca estaban en el menú.
Al parecer lo hacía a propósito, porque a la chef no le quedaban muchas dudas de que ese hombre se divertía desafiándola.
Al menos una vez por semana lo tenía en el salón del restaurante haciendo todo tipo de demandas, que luego pagaba muy bien, pero eran irracionales.
Valerie casi podía asegurar, que estaba estirando su cuerda para ver hasta cuando podía ll