XXVIII. Nota de despedida
Oliver no venía el momento de terminar con este angustioso momento, estos pocos días habían sido infinitos para él.
Había acompañado a Elizabeth en varias sesiones y al inicio estaba renuente a separarse de él, pero después, al parecer, la terapia estaba funcionando y se encontraba, al menos, más calmada.
Él no era tonto, sabía que ese problema psicológico no se arreglaría de la noche a la mañana y menos con unas pocas sesiones con el psiquiatra, pero realmente esperaba milagros, porque se ten