XXI. La locura de Elizabeth
Del otro lado de la línea, Elizabeth se mordía las uñas frenéticamente, arruinando su exquisita manicura.
- No puede ser, no puedes dejarme, no te lo permito- murmuraba como una esquizofrénica, dando vueltas en círculos por su cuarto.
Sabía que algo sucedía. Desde que Oliver la llamó esta mañana y le preguntó que si había regresado de sus vacaciones, ella le había dicho que sí.
Estaba muy feliz porque él se preocupara por sus actividades, pero Oliver le dijo con un tono muy serio que hoy vend