XX. Espías en el edificio
Valerie no sabe bien cuando tiempo había dormido, abrió los ojos con calma y pestañeó para librarse de la somnolencia.
Los recuerdos que su mente embotada, comenzó a proyectarle, como si de una película para adultos se tratara, la hicieron despertar por completo.
Agarró las sábanas y las levantó para ver su cuerpo con las huellas de la pasión desenfrenada que vivió ayer.
Giró su cabeza en busca del hombre que le había dado tantos orgasmos increíbles, pero la cama estaba fría y no había señale