XVII. ¿Amiga o enemiga?
Al otro día, cuando abrió los ojos con cansancio, la somnolencia se le quitó de golpe a Ailsa, al recordar todas las locuras que una copa de vino le habían hecho hacer anoche.
Porque fue claramente la copa de vino y nada más.
Ella era una mujer tímida y recatada, pero cuando Matt se despertara, podía dar fe, de que eso era un engaño total.
Lo tenía a él, enredado como pulpo, abrazándola desde su espalda, pero a diferencia de otras mañanas, cierta parte de su cuerpo también se encontraba dormida