X. Estás desordenando mi mundo
Valerie se incorporó en los días siguientes a trabajar como siempre lo había hecho.
De vez en cuando tenía un nuevo cliente que bajaba y le pedía que cocinara exclusivamente para él, como si fuera también su jefe.
Pero a pesar de sus respuestas sarcásticas y del juego de palabras ingeniosas que siempre mantenían, Valerie terminaba haciéndole al exquisito de Oliver, los platos que este le pedía, incluso algunos que estaban hasta fuera del menú del restaurante.
Mientras ese día, Valerie estaba