POV: Alma
El piso treinta y uno se vacía más rápido que otros días.
Mila pasa por mi cubículo con la mochila puesta.
—Voy saliendo —dice—. ¿Te quedas?
El correo de Alex con el “mañana temprano” sigue en mi bandeja.
—Un rato más —respondo—. Quiero dejar listo el resumen de Sonata.
—No te enamores de la torre —comenta—. Si te mareas, me escribes.
—Trato —digo.
Se va. El piso queda en silencio.
Ordenar datos es más fácil que pensar en omega, protección o Kalper.
Al rato, el cuerpo pesa. Un calor es