El estallido del panel central del techo no fue un sonido limpio. Fue un rugido visceral, un trueno de cristal que transformó el aire en una nube de polvo de sílice y astillas invisibles. El impacto en el Nivel C fue tan violento que el suelo de hormigón pareció ondular como el agua. Clara fue lanzada contra una de las tuberías de vapor; el calor del metal le quemó el hombro a través de la tela de su vestido, pero la adrenalina era un incendio forestal en sus venas que sofocaba cualquier grito.