Capítulo 3: La Geometría del MiedoLa luz del amanecer en la Casa de Cristal no traía consuelo. Entraba de forma agresiva, refractándose en mil ángulos que herían los ojos. Clara se despertó de un salto, con el diario todavía abierto sobre sus piernas. El mensaje escrito a mano —Mañana empezaremos con los cimientos— parecía haber brillado con luz propia durante la noche.Su primer instinto fue la huida. No era una mujer que se dejara amedrentar fácilmente, pero la aparición de su diario personal, robado de un apartamento a cientos de kilómetros, cruzaba una línea que ningún contrato profesional podía justificar.Se vistió a toda prisa, ignorando el traje sastre que Gabriel había dejado colgado fuera de su armario —un conjunto que, casualmente, era de su talla exacta— y se puso sus propios vaqueros y una camisa de lino. Agarró su maletín y salió al pasillo.Esta vez, no se dejó engañar por los reflejos. Mantuvo la mano pegada a la pared, usándola como guía física para no perderse en el
Leer más