La Torre Prisma no era un edificio; era un manifiesto. Situada en el epicentro del Loop de Chicago, la estructura se elevaba como un obelisco de vidrio dicroico que cambiaba de color según el ángulo de la luz solar, pasando de un azul glacial a un carmesí violento. Para el ciudadano común, era un prodigio de la ingeniería moderna; para Clara Silva, era una jaula de trescientos metros de altura diseñada para capturar la voluntad de una ciudad entera.
Clara y David llegaron a la base de la constr