En otra parte del bosque se encontraban los cazadores escondidos dentro de una pequeña cueva, su viaje se había detenido gracias a las fuertes lluvias que impedían ver el camino por lo que Dalia no tuvo más opción que darse por vencida y resguardarse de la lluvia, de pie en la entrada de la cueva la mujer tenía una expresión de molestia dibujada por todo el rostro, su ropa estaba mojada, sentía frio, estaba hambrienta y para colmo de males aun no lograba dar con el paradero de su jefe haciendo