Mundo de ficçãoIniciar sessãoAileen suspiró al ver la luz colarse por la ventana, su cabello revuelto y húmedo por el sudor de sueños agitados, se frotó los ojos y se sentó en la cama, mirando alrededor; el cuarto estaba desordenado, con ropa por el suelo y algunos libros abiertos que Rebeca había dejado caer días antes, la idea de levantarse le pesaba, pero sabía que la casa necesitaba atención.







