Aclaraciones. 2
Reemplazada por un silencioso acuerdo de complicidad que ambos disfrutaban, pero entonces la voz profunda del lobo surgió desde el interior de Leo, rompiendo la calma:
— Ratita... — susurró con un tono juguetón — Si realmente quieres agradecer, podrías hacerme una travesura aquí mismo en el auto. — Aileen arqueó una ceja, divertida y curiosa.
— ¿Una travesura? — repitió, soltando una risita — ¿Qué clase de travesura? — la voz del lobo continuó, más atrevida.
— El asiento se reclina, ratita, dej