Mundo ficciónIniciar sesiónApolo no deja de mirarme, sus pupilas denotan preocupación absoluta.
Yo conduzco mi pequeño camaro blanco, él se mantiene en el asiento trasero del copiloto sin dejar de mirarme. Muy a pesar de que no pierdo de vista la carretera, soy capaz de sentir su intensa mirada sobre mí.
—Creo que no habrá nada que pueda hacer para evitar que lo hagas.
—No —respondo con gran afirmación.
—No quiero que te convi







