Capítulo 13
—Samuel...

—No estoy soñando. Eres tú, Alejandra, ¿verdad?

De repente, tomó mi rostro entre sus manos. Tan cerca que nuestras respiraciones se mezclaban. Sus ojos nublados por el alcohol mostraban confusión, incredulidad y una inexplicable amargura. Mi corazón se encogió de dolor.

—Samuel, no estás soñando. Soy yo, Alejandra...

Antes de terminar, sentí sus labios sobre los míos en un beso suave y delicado. Apenas pude reaccionar cuando ya me había soltado. Al ver mi expresión de sorpresa y nervi
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