—Como usted desee señor Hancks
—Disculpe a mi esposo, es un poco celoso y posesivo cuando se trata de mi
—¿Un poco?
—Lo suficiente “doctor” no dejare a mi esposa sola, con otro hombre, no confió en nadie para cuidarla
—Basta Columbus, mejor dígame doctor, realmente no me paso nada, es decir, me ……. Me vio….
Los ojos llorosos de Angeles me partían el alma, ver el dolor y el sufrimiento en esos bellos ocelos azules me partían el corazón, quería encerrarla para protegerla de todos, que