Los días pasaron y ella no quería volver, su depresión no ayudó para que se levantará, seguí esperando y hablándole, sabía que el estímulo la ayudaría y a mí me consolaba
—No es bueno que sigas así hermano, esa omega no se despertara, no sigas perdiendo tu tiempo en ella, mejor ven conmigo te presentaré unas omegas y betas que están de infarto
—¿Qué haces aquí Adellete? Recuerdo haberte mandado a Alemania o Ámsterdam para estudiar, muchachita
—Aún no empiezan las clases mi querido hermano,