Por Debora
Era tardísimo para nosotras, cursamos a media mañana, pero la vida hay que disfrutarla y nunca nos privamos de trasnochar, si esas horas que le sacabamos a nuestro sueño valían la pena.
Hoy lo valieron, porque mis amigas, sin llegar a los besos, también sedujeron a los que pretendían seducirlas.
Es agradable tener cierto poder delante de hombres como ellos, que se creen ganadores todo el tiempo.
Soledad se quedó a dormir en casa, a la mañana siguiente cursamos juntas.
-Ahora, señorit