Por Débora
En la puerta de mi casa, me encuentro con mi hermano, le molesta que lo besuquean y a mí me encanta hacerlo, es mi hermanito, aunque me lleve casi una cabeza.
Yo necesitaba un abrazo, pero mi hermano, en lugar de abrazarme me saluda como saluda a sus amigos, aunque con suavidad, de todos modos agradezco su demostración de cariño.
Porque con Gonzalo me siento deseada, pero no me siento querida, no me siento amada y mucho menos siento que me respeta.
Es peligroso lo que siento por Gonz