Mundo ficciónIniciar sesiónLos días transcurrían todos iguales y los años no parecían pasar más.
Melancólica, Matilde a veces se acercaba a la ventana enrejada que daba a la calle mendigando luz. Por esa ventana le llegaban a veces lejanos ecos de la libertad.
Hacía tres años que estaba recluida en la cárcel del Buen Pastor, en Córdoba. En su sadismo, Máximo se había asegurado de que le tocara un lugar de reclusión







