Mundo de ficçãoIniciar sessãoParapetada detrás de la máquina de coser a pedal, mientras terminaba un dobladillo, Matilde vigilaba al pequeño Oscar, que jugaba en el suelo con unos autitos de madera. Ya iba a cumplir cinco años, en cualquier momento empezaba la escuela. Dios, cómo había pasado el tiempo. En esos años, Matilde había encontrado algo parecido a la felicidad viendo crecer a su hijo.
Pero muchas veces, en sus momentos de soledad, la nostalgia la en







