Mundo ficciónIniciar sesiónLa tristeza, como un genio alado, sobrevolaba el salón de la casa de los Phers, rociando con su elixir amargo cada rincón. Los muebles cubiertos por finas telas blancas, los libros embalados en cajas en los rincones, los adornos de cerámica envueltos en papel de diario, los cuadros descolgados de las paredes y hasta el piano, mudo bajo el lienzo que lo cubría parecían estar embebidos de esa sustancia narcótica que los hacía llorar por invisible







