Auracio
La levanto para llevarla a la habitación equipada para ello, con todo el equipo necesario para un quirófano.
- Ah.... ¡mierda....!
- Estará bien, cariño, eres fuerte. Eres la más fuerte.
- Cállate, Auracio, Haaaaa...... ¡mierda!
Partimos hacia la habitación preparada para el parto. Entramos, ella da vueltas:
- Deberías descansar un poco antes de empezar a caminar.
- ¿Qué sabes tú? No me enfades en el estado en el que estoy, si no, te haré pasar un mal rato. Hummmm.... duel