Auracio
Salimos a mi oficina para hablar sin oídos indiscretos.
- Toma asiento.
- ¿Dónde está?
- Al lado.
- Espero que lo hayas dejado bien golpeado.
- Está en un estado lamentable.
- ¿Cómo pudo engañarnos? ¿A quién pensaba que tenía que enfrentar? ¿A unos idiotas?
- ¿Has encontrado las armas?
- Sí, todo está en el puerto en dos contenedores.
- Vamos a encontrarlo. Debe decirnos quién lo envió, quién está detrás de esta historia.
- ¿Tienes alguna idea?
- No, sabes que en estos últimos tiempos,