Capítulo 260: somos iguales

Lisa

Después de unos treinta minutos, mis lágrimas se detienen.

- Perdóname

Lo digo con una voz muy pequeña que ni siquiera reconozco.

Él me levanta la cabeza y seca mis lágrimas restantes antes de decirme con voz suave:

- No me gustó castigarte, pero era necesario, no me gustó lo que descubrí, y si no lo hubiera descubierto, él habría seguido viniendo a verte a mis espaldas y tú lo habrías dejado hacer. ¿No es así? Respóndeme.

- No, por supuesto que no, te juro que no sabía que era él. Actuó c
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