Capítulo 237: Tienes tanto deseo como...
Héctor
Emite un largo grito, sus lágrimas fluyen abundantemente, sus mocos se unen a la danza.
- ¿Por qué lloras? Sabías muy bien lo que te esperaba si te atrapaban.
Entonces, de la misma manera que te encantó tomar ese dinero, ¡pues debes adorar el castigo que viene con ello!
- Le suplico, señor, le suplico, piense en mis hijos.
- Qué gracioso, ¿y tú, pensaste en tus hijos cuando llenabas tus bolsillos con mi dinero? ¿Pensaste en el futuro si morías? ¿Pensaste en lo que podría pasarles si ya n