Héctor
Pero, no tengo la oportunidad, solo quiero verificar algo antes de despedirla.
Me acerco a ella, le doy vueltas, siente la excitación a kilómetros.
- ¡Desnúdate!
Mi orden resuena como un látigo.
¡Ella se apresura a cumplirlo!
- ¡Para, ve más despacio!
Ha llegado al sujetador, se lo quita lentamente, mostrándome sus senos medianos, ni muy grandes, ni muy pequeños, nada mal.
Me toco la entrepierna para ver si hay alguna reacción... pero NADA, NADA.
¡No me pongo un poco! ¡Mierda!
Llega a su