Una vez en la casa, comen una cena placentera a pesar de los nervios que todavía les quedaba a las chicas y, luego se dirigen hacia la sala a tomar un delicioso café.
Antonio saca un viejo tren de juguete del closet y se lo muestra a Maya.
—Este tren era de tu papá cuando era un niño justo como tú ahora y, antes de él, fue mío.
—¡Oh! Qué bonito —dice la pequeña y sus mejillas se tornan de un color rosa, unos segundos después se dirige corriendo al lado de Rebecca y se acomoda cerca de ella sent