Por unos largos segundos, el silencio sepulta la cocina, los grillos se escuchan con demasiada facilidad. Rebecca analiza el rostro de los presentes y no puede leer nada más que una enorme sorpresa.
El silencio se alarga unos segundos más y, luego, hay una explosión de sonido cuando todos gritan de felicidad casi de forma unísona.
—¡No me lo puedo creer! ¿En serio voy a ser abuela por segunda vez? —Mary fue la primera en exclamar.
—¡Qué noticia tan maravillosa, chicos! —Antonio también estaba r