Aunque sea una expresión bastante cliché, juro que el corazón se me detuvo.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando? ¿Qué clase de accidente?
Mamá procuraba emplear un tono tranquilo y un discurso lógico, siguiendo sin duda el consejo de mi padre de que me transmitiera una sensación de calma y control.
—Un accidente de coche, cariño, me temo que bastante grave. Ella iba al volante y la acompañaba un compañero de universidad. Por lo visto giró por una calle de dirección contraría y chocó contra un taxi a