Cuando me dirigía al ascensor, en mi edificio, Juan introdujo una mano debajo de su mesa y sacó un sobre amarillo.
—Han traído esto hace unos minutos. Pone «Urgente».
Le di las gracias y me senté en un rincón del vestíbulo preguntándome quién podía haberme enviado un sobre a las diez de la noche de un viernes. Lo abrí y
encontré una nota:
Querida Yessica:
Ha sido un placer conocerte esta noche. ¿Crees que podríamos vernos la semana que viene para comer sushi o lo que sea? Te he dejado esto cam