GIANNA
Después de hacer una escala en Madrid, España, por temas de seguridad, terminé llegando a Nevada tras largas horas de viaje, donde un chico asiático y de lentes me esperaba con un cartelito que decía, tal cual el memo, «Señorita K.».
Aunque yo me estaba durmiendo, gracias a la diferencia horaria, aquí apenas era la una de la tarde.
—Buenas tardes, señorita Gianna —saludó el muchacho, que a pesar de parecer asiático, hablaba un inglés fluido—. Mi nombre es Oliver Kim, y estoy aquí para gu