GIANNA
—Ese ni.ñito estú.pido —masculló Jacob y resopló.
—Tyler, dale a Rosemarie a mi tío para que se ocupe de ella, es su responsabilidad.
El escolta asintió con la cabeza y llevó a la mujer como un saco de papas, al costado, hasta donde estaba el castaño, y al ver que él no quería recibirla, la depositó con cuidado en el suelo a sus pies.
—Tío, no sé qué pretendes hacer con Rosemarie, en serio, pero ya basta. No creo que no tengas la suficiente inteligencia como para saber que con ella no lo